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FUNDAMENTACIÓN
Las
transformaciones del capitalismo a nivel global en las últimas décadas han
trastocado irreversiblemente el paisaje político y social de la región. El
saldo ambiguo de la modernización y las políticas de ajuste que signaron los
pasados años noventa están indiscutiblemente en la raíz de la crisis social
que aqueja aún hoy a nuestro país. Algunas de sus principales secuelas son:
el desempleo y la pérdida de calidad del empleo existente, el aumento de la
pobreza, la cantidad creciente de sujetos
viviendo en condiciones de vulnerabilidad social, los procesos de exclusión
urbana y la desigualdad en el acceso a bienes colectivos y servicios
públicos, atentando contra el ejercicio pleno de los derechos sociales.
A la
vez, los cambios en la relaciones sociales y en las configuraciones
familiares, los avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres,
de los niños-as y adolescentes, las revisiones y surgimiento de nuevos
paradigmas en las ciencias sociales y humanas, las respuestas originadas por
distintas organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias
a diversas problemáticas sociales, entre otros aspectos, ponen de manifiesto
la complejidad del panorama social vigente en la que el Técnico Superior
desempeñará sus funciones.
Como
respuesta a algunas de las problemáticas sociales mencionadas, en la Ciudad
de Buenos Aires, se vienen formulando y desarrollando políticas públicas,
programas y acciones que se orientan a la promoción social y cultural de
sujetos y colectivos. Tanto desde distintas áreas de Gobierno (Desarrollo
Social, Educación, Salud, Cultura), organizaciones no gubernamentales y
sociales como desde grupos y personas, se llevan a cabo diversidad de
experiencias que pueden ser consideradas prácticas de Educación Social.
De acuerdo con el Documento
Base para la Organización Curricular de la Tecnicatura Superior en Pedagogía
y Educación Social, se entiende la pedagogía y la educación social como
acciones y reflexiones intrínsecamente educativas que tienen la intención de
generar mecanismos de promoción social, atendiendo a sujetos y colectivos
marginados total o parcialmente de los circuitos sociales y educativos, como
el mercado de trabajo estable, la escolarización, la ciudadanía o el acceso
a los diferentes bienes materiales y culturales.
Existe en la actualidad un
conjunto de figuras —como las del operador social, el promotor de derechos,
el promotor educativo, el operador de calle, el educador comunitario y el
popular, el animador sociocultural— que se desempeñan y realizan sus aportes
desde distintos campos disciplinares. Por tanto, la Pedagogía y Educación
Social puede considerar la acumulación de experiencias existentes en la
construcción de su propio campo y tomar estas figuras como referencias para
pensar el rol del educador social.
La Pedagogía Social es una
disciplina en status nascendi que, por su propio objeto de estudio,
puede llegar a realizar aportes a la renovación de los esquemas conceptuales
de la Pedagogía y las disciplinas pedagógicas más tradicionales.
Los temas que aborda la
Pedagogía Social son transversales a los procesos educativos escolares, al
trabajo social, a los trabajos antropológicos de campo. Esta nueva
disciplina aparece articulada con otras en dos niveles: para conceptualizar
sus propios temas requiere de los aportes de diversas disciplinas
(Antropología, Psicoanálisis, Sociología, Economía, etc.); por su parte
aporta a otros campos disciplinares elementos de análisis y reflexión sobre
diversas prácticas sociales.
La Pedagogía Social permite
enhebrar interrogantes y aportaciones en un amplio campo de problemáticas
sociales actuales, así como posibilitar nuevas construcciones sociales de
efectos educativos.
En este marco, se concibe la
Educación Social como un conjunto de prácticas
educacionales que pueden realizarse en diferentes organizaciones y espacios
comunitarios no formalizados y que se orientan hacia la promoción social de
los sujetos. Dicha promoción tiene que ver con la posición de éstos como
sujetos de derechos y deberes. Ello posibilita la transmisión (traspaso,
recreación, circulación, acrecentamiento, transformación) del patrimonio
cultural de una generación a otra y entre los diversos grupos y sectores
sociales.
Su intervención apunta a la
ciudadanía plena y al acceso a los diferentes bienes materiales y culturales
a lo largo de toda la vida. Los principales ámbitos en donde desarrolla su
accionar educativo son los institutos de minoridad, centros de promoción y
encuentro social, cárceles, museos, calles y plazas, dormitorios y comedores
colectivos, clubes y asociaciones barriales, organizaciones sociales, redes,
movimientos, bibliotecas, núcleos juveniles, hospitales y salas de salud,
geriátricos, etc.
Si
bien la educación social demarca su campo de acción prioritariamente fuera
del radio escolar, en ningún momento debe ser concebida como su opuesto o su
superación. Por el contrario, busca aportar a la construcción de
articulaciones, redes y territorios educativos entre los distintos espacios
pedagógicos y sociales; realizar aportes fructíferos sobre otros modos de
pensar la transmisión cultural como forma de democratización social, al
mismo tiempo, que consoliden la posición de los niños, adolescentes y
adultos como sujetos de derecho.
La función del educador
social se dibuja en el espacio de intersección de las responsabilidades
públicas y de la responsabilidad particular del ciudadano, como
representante de lo social, para poner al alcance del sujeto con el cual
trabaja, recursos culturales que le posibiliten maneras novedosas de
integrarse en la sociedad. Se trata de un trabajo de articulación entre lo
particular del sujeto, las condiciones locales y las exigencias universales
o de época.
En este sentido, en esta
propuesta de formación sistemática confluyen conocimientos teóricos
provenientes de diferentes disciplinas, conocimientos sobre normativas
específicas y recursos disponibles en la Ciudad, perspectivas de análisis y
herramientas para la proyección, gestión e intervención social y reflexión
sobre acciones realizadas en la jurisdicción, a nivel nacional e
internacional.
Al intentar esta Carrera el
abordaje de problemáticas sociales específicas del territorio de la Ciudad,
constituye una oportunidad para formar educadores sociales comprometidos con
las transformaciones de la misma, capaces de contribuir desde un saber
profesional específico a ampliar las posibilidades para el ejercicio de una
ciudadanía plena.
Los criterios
desarrollados por la Dirección de Curricula y la Dirección
General de Educación Superior para la Educación Superior Técnica
y que se especifican en el documento “Orientaciones
curriculares para Planes de Estudio de Formación Superior
Técnica” (febrero de 2006).
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La valorización de la
actividad del Técnico Superior en Pedagogía y Educación Social como un
gestor, promotor y acompañante de experiencias en educación social.
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La necesidad de una
formación de los técnicos sustentada en contenidos actualizados en
función de los cambios mencionados en los últimos años en los ámbitos
involucrados.
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La adecuación a criterios
comunes al conjunto de las jurisdicciones educativas del país, que
permita a los egresados contar con la validez nacional de sus títulos.
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