MATERIAL ENVIADO POR
MARIA FERNANDA BARNES
JUNIO 2005
Aproximaciones conceptuales al campo de la recreación.
por MARIA FERNANDA BARNES
La coyuntura y la primera dificultad.
En el marco de la reformulación del plan de estudios de la carrera, docentes, alumnos y graduados estamos dispuestos a preguntarnos, una vez más, para qué forma el Instituto Superior de Tiempo Libre y Recreación y para qué debería formar.
La respuesta más obvia resulta: para trabajar en el marco del Tiempo Libre y la Recreación. Pero Tiempo Libre y Recreación, ¿son lo mismo?
La lógica dice que no. De otra forma no habría dos significantes para un mismo significado.
Mi análisis va a ceñirse entonces, a uno de estos términos; la Recreación.
Segunda dificultad: objeto de estudio o campo.
Algunos abordajes epistemológicos determinan estrictas diferencias entre ambos.
El presente trabajo los propone relacionados ya que se define al campo, siguiendo a BOURDIEU (1995), en términos de relaciones. Y al objeto como un punto de cruce en el campo delineado.
La idea de campo permite pensar un objeto multideterminado, en evolución, fluyendo. Atravesado por diferentes especies de poder o de capital. En relación con otras posiciones (dominación, subordinación, etc)
El intento por describir un campo o un objeto necesariamente transforma la realidad. La somete a una reducción.
La realidad es más rica que su descripción, siempre es más diversa. Es cambiante. Mientras que los conceptos, para poder definir, tienen que congelar, fragmentar. Entre la realidad y la conceptualización siempre va a existir un hiato. Una diferencia idéntica a la que existe al comparar el territorio de un sitio con el mapa del mismo lugar como señala BATESON (1991).
Arrimando el bochín…
Es, en este contexto, en el que la Recreación puede definirse como una práctica social. Práctica afectada por el dominio histórico social -en términos de CASTORIADIS (1985)-. Sin embargo, a pesar de los cambios que la dimensión histórica supone, podemos afirmar que, desde el punto de vista del sujeto que la realiza la práctica, la misma puede ser llevada adelante en forma autónoma u organizada por otro. Si obviamos esta primera diferenciación corremos el riesgo de caer en un error similar al que señala SCHEINES (1996) con respecto del juego. La equivocación de pensar a la recreación como un espacio restringido a lo observado, controlado y dirigido por especialistas en el área.
Lo común a ambas es el hecho de que, en general estas prácticas involucran lo lúdico. En ellas cohabitan lenguajes expresivos, habilidades motrices, la exploración sensorial y/o cognitiva. Poseen un talante festivo en términos de BAJTIN (1987). Se diferencian de la educación formal.
Diferencias entre la Recreación Autónoma y la Recreación Organizada.
En el caso de la Recreación autónoma, la práctica puede ser individual o grupal. En general es frecuente hallar análisis de ésta en términos de "consumos culturales" -GARCIA CANCLINI (1995)- desde las Ciencias Sociales o, más recientemente, descripciones como el "Censo de Actividades deportivas" realizado por la Secretaría de Deportes de la Nación. En este sentido valdría la pena retomar el análisis en términos de BATAILLE (1996) y su "Teoría del gasto"que involucra el concepto de soberanía asociado con la fiesta (Ambos conceptos merecen una profundización que por causa s de tiempo no puedo abordar en este escrito)
En cuanto a la Recreación organizada, la práctica suele ser grupal. En este marco podemos mencionar propuestas tan diversas como las que realizan la Recreación Educativa, el Recreacionismo, la Animación Sociocultural, la Educación Popular, el Trabajo Social, las prácticas comunitarias de Licenciados en Ciencias de la Comunicación entre otros. ¿Qué es lo que permite identificar prácticas tan diferentes como relacionadas a un mismo campo? ¿Cuáles son los elementos que delinean su identidad?
Este tipo de prácticas se sostienen en la existencia de dos roles preescriptos claramente delineados. Por un lado quien coordina. Por otro, los coordinados. Es a partir de esta diferenciación cuando se pone en juego lo ideológico (comprendido este término en sentido amplio como "manera de mirar e intervenir sobre la realidad") Porque a partir de esta distribución desigual del poder es cuando vale la pena preguntar cuál es el sentido de este espacio, en principio, para el coordinador, que en el ámbito de la Recreación Organizada es quien establece el encuadre a partir de un acuerdo fundacional con el resto de las personas implicadas; reconocerlo con un status y una función diferenciados, adjudicarle su rol preescripto -en el sentido de mecanismo de asunción y adjudicación de roles que explica PICHON RIVIERE (1985)-.
¿Cuál es entonces, la razón de ser de la Recreación Organizada? Una mirada.
El ensayo de una respuesta sobre esta cuestión aleja al analista de una pretendida objetividad. Considero, como TODOROV, BATAILLE y CASTORIADIS, entre otros, que la objetividad en Ciencias Sociales es improbable, por no decir imposible. Y que es necesario un sinceramiento epistemológico para que quien lee o quien escucha, en este caso, al menos sepa desde dónde uno afirma lo que está exponiendo. Atenta a esto, intentaré mi respuesta, la cual sólo es una más, entre una multitud de intentos.
En un país como el nuestro, con una historia de dictaduras, de autoritarismos, de quiebre de redes de solidaridad social, de avasallamiento de los derechos humanos, de desigualdad social, en un contexto en el que la brecha entre ricos y pobres aumenta cada vez más y en el que la educación formal no logra satisfacer los requerimientos de actitudes ni de aptitudes en la formación de los ciudadanos, considero que el objetivo que debe perseguir la Recreación Organizada es cívico. Político, en un sentido amplio siguiendo a CASTORIADIS (1985), no como espacio partidario. Político en sentido de promover la participación y el protagonismo en emprendimientos colectivos.
En este marco el jugar cobra sentido y significación. Siguendo a SCHEINES (1996) diremos que "…en vez de esto soy yo y no me queda otra opción que aceptar mi naturaleza, vale esta frase: esto quiero ser…"Esta acción pone, momentáneamente, en suspenso las reglas que rigen lo cotidiano. Lo lúdico incluye, el concepto juego y la acción de jugar.
El talante festivo, la imaginación, la espontaneidad y la creatividad en este contexto se resignifican. Talante festivo, no implica que el clima que atraviesa las acciones recreativas deba ser el de una fiesta divertida. Ese término alude a un abandono de ciertos aspectos de control que se ejercen en la vida cotidiana. La situación puede circular por momentos de mucha alegría y también de gran ansiedad, temor y/o angustia (entre otros estados). En el espacio recreativo, quedan en suspenso los órdenes habituales, los roles sociales, los status, las normas de funcionamiento naturalizadas. La persona tiene la opción de construir colectivamente un nuevo orden.
La Recreación como práctica organizada procura lograr el protagonismo social en cada uno de los participantes. Pretende invitar a los involucrados a ser sujetos de la realidad en la que interactúan, modificándose y modificándola dialécticamente. Las técnicas de intervención buscan facilitar el desarrollo de individuos autónomos en el contexto sociohistórico.
Esta práctica así delineada se postula como un espacio de resiliencia.. Y en este sentido, la ficción que el espacio transicional (del que habla WINICOTT) permite, funciona como simulacro en un intento por desocultar, revelar, desentrañar los principales valores que constituyen creencias y sostienen acción. Pretende poner en duda lo naturalizado. Estudia los caminos que permiten superar resistencias, levantar barreras. Utiliza al juego como una herramienta para lograrlo. En este marco, el riesgo de no saber el exacto derrotero del proceso es un elemento que el coordinador acepta, "arriesgándose" a quedar inmerso en un proceso revolucionario. Entendiendo por esto "a un cambio total, radical, a una transformación completa" en el sentido en el que el Pequeño Laurousse Ilustrado (2000) define el término. Vale la pena señalar que no es posible llegar a una instancia de este grado de movilización sin que el coordinador esté dispuesto a perder su rol preescripto, ya que de otra forma sería una "revolución con condiciones". Entonces deberíamos preguntarnos si es un impulso que pueda ser nominado como "revolución".
Esta instancia instituyente no cristalizará como instituido a menos que esté sostenida por un colectivo. Es en este sentido cuando aparece esta práctica social como necesariamente
grupal.Grupal en tanto es un espacio a través del cual el participante puede conocerse a sí mismo y a los otros interactuando.
El proceso para los participantes, va desde una instancia de mayor dependencia hacia otra de mayor autogestión. El coordinador procura descentrarse para ir progresivamente permitiendo que la función de coordinación la ejerza el grupo. La responsabilidad del coordinador es la de construir un espacio de permiso para que este proceso se desarrolle. Este compromiso requiere como contrapartida, la elección de participar, de transformarse en protagonistas de la acción, propia de cada involucrado.
El esfuerzo del coordinador se centra en generar la pregunta, en abrir interrogantes.
El desafío para los participantes es hacer suyas las iniciativas y mutar en protagonistas.
Este tipo de Recreación genera una práctica humanizante. Quienes construyen los procesos son sus propios determinantes. No solamente en relación con sus fines sino también en cuanto a los tiempos en los que desarrollan los procesos.
De la Recreación Organizada a la Recreación Autónoma.
La paradoja de un intento de respuesta como éste es que si el coordinador realiza su trabajo correctamente, "se queda sin trabajo", ya que la "función coordinador" que era su razón de ser en el contexto es asumida por los miembros del grupo.
¿A modo de cierre…?
Hace poco más de un mes discutíamos con Gabriel Garzón el marco teórico que iba a servir de fundamento para un taller que coordinamos en el marco del Congreso Internacional de Tiempo Libre y Recreación de Montevideo, Uruguay. Este trabajo más las discusiones en distintos ámbitos sobre el cambio de plan de estudio fueron los disparadores de este documento, "verde" aún, pero que intenta ofrecer un producto momentáneo que incentive el intercambio de ideas.
Ojalá nos sea de utilidad.
Profesora María Fernanda
BARNES.
Junio 2005.
Bibliografía consultada.
BAJTIN, Mijail (1987) "Introducción. Planteamiento del problema", en La cultura popular de la Edad media y el Renacimiento, Madrid, Alianza.
BATTAILLE, Georges (1996) Lo que entiendo por soberanía, Ediciones Paidós, Barcelona, España.
BATESON, Gregory (1991) "Pasos hacia una ecología de la mente", Editorial Planeta, Buenos Aires.
BOURDIEU, Pierre y WACQUAT, Loic (1995); "La lógica de los campos", "Habitus, ilusio y racionalidad" y "La violencia simbólica" en Respuestas. Por una antropología reflexiva. México, Grijalbo.
CASTORIADIS, Cornelius (1985), En Los dominios del hombre, "Lo imaginario: la creación en el dominio histórico social", Gedisa, Barcelona.
GARZON, Gabriel y BARNES, María Fernanda (2005); Marco teórico del taller "Panorámicas: una mirada sobre el campo de la recreación", Congreso Internacional de Tiempo Libre y Recreación, Montevideo, Uruguay.
GARCIA CANCLINI, Néstor (1995); ¿Negociación de la identidad en las clases populares?, en Consumidores y ciudadanos, Grijalbo, Méjico.
PICHON RIVIERE, Enrique (1985); "El Proceso grupal. Del psicoanálisis a la psicología social.", Ed. Nueva Visión, Buenos Aires.
SCHEINES, Graciela (1996); "II Congreso Argentino de Prácticas Institucionales con niños y adolescentes.
En el encuadre de esta materia, las condiciones conceptuales ocupan un lugar determinante. Esto es así porque promueve una mirada crítica a la realidad cotidiana y el quehacer del docente, entonces re-define algunos conceptos básicos que enmarcarán la propuesta educativa desde lo grupal.